miércoles, 11 de junio de 2014

Ferias de vanidades

Caseta en la Feria del Libro de Madrid
Pese a las noticias que sacuden la actualidad en estos días, la vida cultural prosigue su ritmo rutinario, y con la primavera han brotado aquí y allá las tradicionales ferias del libro que pueblan calles, paseos, parques y jardines de nuestra geografía. Son citas inexcusables para los amantes del libro, por supuesto, y de la literatura en cualquiera de sus formas; pero también para todos aquellos que acuden a sus casetas para cumplir un ritual rutinario como quien acude a la misa dominical porque es lo que toca, para abrillantar ese barniz que disimula su indolencia ante la letra impresa o para vaya usted a saber con qué propósito, tal vez alguno inconfesable.

domingo, 23 de marzo de 2014

Destecnoxicación en iRedes

iRedes 2014
A estas alturas del mes de marzo son ya bastantes las crónicas, los análisis y los comentarios publicados en la web sobre lo que dio de sí la cuarta edición de iRedes, el ya tradicional Congreso Iberoamericano de Redes Sociales que viene celebrándose anualmente en Burgos. Aquí están algunos de los posts que he podido leer al respecto, que —con sus matices y diferencias— confirman la consolidación de un evento que tiene como primera peculiaridad la de realizarse en una ciudad que no destaca precisamente por ser un destino preferente del llamado turismo congresual.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Vendedor de historias a domicilio

Vendedor a domicilio
Hubo un tiempo en que la venta a domicilio era una práctica común y, al parecer, provechosa. Eran muchos los productos que se ofertaban de puerta en puerta, aunque sin duda en la memoria colectiva ha quedado marcada a fuego la imagen del vendedor de libros. Aunque podían brindar exquisitas colecciones literarias a módico precio o suscripciones a tentadores clubes, generalmente ofrecían enciclopedias universales para facilitar la formación de nuestros hijos o decorar la librería del salón, diccionarios enciclopédicos que nos resolverían dudas jamás planteadas, obras magníficamente editadas que reunían todo el saber necesario en sus numerosos volúmenes: arte, geografía, biología, civilizaciones, medicina, derecho…, en ocasiones complementadas con una provechosa olla a presión, una manta eléctrica o un recargado juego de café. Su abundancia y persistencia —acaso solo comparable a la de los predicadores de determinadas sociedades bíblicas— los hizo incluso protagonistas de gracietas y chascarrillos.