Mientras semanas atrás se producían los conocidos incidentes en el burgalés barrio de Gamonal, opté por
guardar un discreto silencio, entre atónito e indignado por lo que ocurría y
cómo se estaba contando. Burgos comenzó a abrir los partes radiofónicos y las
noticias televisivas, a ocupar espacio en las portadas de la prensa nacional e
internacional; pero no era por la Capitalidad Española de la Gastronomía —cuyo
balance habrá que afrontar algún día—,
ni siquiera por el frío con el que se asocia injustamente esta capital. La
imagen que de ella se ofrecía distaba mucho de ser un reclamo turístico o
industrial. Aun así estaba dispuesto a callar mi opinión, hasta que un buen
amigo y letrado me preguntó sobre mi parecer. Como habría sido descortés en
extremo mantenerme en mis trece, he optado por poner negro sobre blanco los
sentimientos e ideas que me han asaltado los días pasados.
miércoles, 29 de enero de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
sábado, 23 de noviembre de 2013
Semejantes dispares
Hace algunas semanas, la prensa española se hacía eco de lo
sucedido en el Zócalo de la ciudad de México. Los maestros que
llevaban allí acampados desde varias semanas atrás eran finalmente expulsados de
la Plaza de la Constitución —nombre oficial de ese inmenso espacio urbano—por
la Policía Federal mexicana. Pese a que la Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación [CNTE] había decidido el desalojo pacífico del
emblemático lugar, un grupo de manifestantes recalcitrantes —en su mayoría procedentes de Oaxaca— se resistió a desmontar
el campamento, actitud que finalmente desembocó en violentos enfrentamientos.
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